El nacimiento de Hermes, Apolo, Ártemis y Dioniso

    El enamoradizo Zeus yació con numerosas ninfas descendientes de Titanes o de dioses y, después de la creación del hombre, también yació con mujeres mortales. Nada menos que cuatro grandes deidades olímpicas fueron engendradas por él fuera del matrimonio. Primero engendró a Hermes con Maya, hija de Atlas, que parió a su hijo en una cueva del monte Cillene, en Arcadia. Después a Apolo y Ártemis con Leto, hija de los Titanes Ceo y Febe, transformándose a sí mismo y a su amante en codornices mientras copulaban. Pero la celosa Hera envió a la serpiente Pitón para que persiguiera a Leto por todo el mundo y ordenó que no pudiera dar a luz en ningún lugar donde brillara el sol. Montada en las alas del Viento del Sur, Leto llegó finalmente a Ortigia, cerca de Delos, donde dio a luz a Ártemis, quien nada más nacer ayudó a su madre a cruzar los angostos estrechos, y allí, entre un olivo y una palmera que crecían en el lado septentrional del monte Cinto, dio a luz a Apolo tras nueve días de parto. Delos, que hasta entonces había sido una isla flotante, quedó firmemente anclada en el mar y por sumo decreto nadie puede morir ni nacer allí; de ahí que las embarazadas y los enfermos sean trasladados en barco a Ortigia.

    La maternidad de Dioniso, otro hijo de Zeus, se atribuye a varios nombres: unos dicen que fue Deméter, o Ío; otros que Dione; otros que Perséfone, con quien Zeus copuló en forma de serpiente; y otros dicen que su madre fue Lete.

    Pero el mito más común es el siguiente: Zeus, disfrazado de mortal, mantenía un romance secreto con Sémele ("luna"), hija del rey Cadmo de Tebas. La implacable Hera, disfrazándose de vecina anciana, aconsejó a Sémele, embarazada ya de seis meses, que hiciera una petición a su misterioso amante: que dejara de engañarla y se mostrara tal y como era en su verdadera forma. ¿Cómo, si no, podía saber que no se trataba de un monstruo? Sémele siguió el consejo y, cuando Zeus rechazó su petición, le negó la entrada en su lecho. Enfurecido, Zeus se manifestó como rayo y trueno y la consumió. Pero Hermes salvó al feto de seis meses cosiéndolo dentro del muslo de Zeus para que alcanzara allí los nueve meses necesarios antes del nacimiento y naciera a su debido tiempo. Por eso a Dioniso se le llama el "dos veces nacido" o el "hijo de la doble puerta".

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